Niños de África

            Iba a dejar éste tema para dentro de un par de semanas, pero tengo que agradecer a un petardo que me impulsó a adelantar mis planes gracias a esto: “SI PONEN IMAGENES DE MUERTE EN PAQUETES DE CIGARRILLOS PARA QUE DEJEN DE FUMAR… POR QUE NO PONEN FOTOS DE NIÑOS HAMBRIENTOS DE ÁFRICA EN ENVASES DE McDONALD’S? (…)”

            La identidad del petardo no es importante, ni todos los insultos que podría dedicarle. El resto de su mensaje estaba lleno de una similar fanfarronería pretenciosa: hablaba con igual indignación de pruebas animales, diamantes de sangre, políticos deshonestos y hasta accidentes “causados” por el alcohol. Sin embargo, el que más me llamó la atención fue el primero, por la frecuencia con la que lo he oído recientemente. Niños de África. Odio a los niños de África.

            Bueno, no a los niños como tal… odio el meme en el que se han convertido. Permítanme explicarme.

            Lo del inicio de ésta entrada fue la que desató mi reacción, pero la verdad es que durante los últimos meses he visto al argumento de “los niños de África” convertirse en el escape de superioridad moral de todo mojigato existente en éste planeta. Murió Amy Winehouse, y en toda la red se podía encontrar comentarios como “le prestan más atención a esa drogadicta que a los niños de África”. Llegó el momento de la Tomatina en Valencia, España, un espectáculo que tiene poco de redimible, y antes, durante y después del evento salen cientos a decir “desperdiciar tanta comida con tantos niños en África sin nada que comer”. Murió, meses después, Steve Jobs, una de las mentes más brillantes de la historia de la computación, una de las ciencias más importantes de la actualidad. Y, entre las muchas lamentaciones, algunas sinceras, otras enfermizamente oportunistas se podía observar uno que otro renegado contra-cultural señalando con agrio sarcasmo como “son capaces de llorar a un millonario, pero no a los niños de África”.

“Los niños de África” se han convertido en una versión alterna de la Ley de Godwin. En ésta ley se dice que “Mientras una discusión en línea crece, la probabilidad de una comparación que envuelva a Nazis o Hitler se aproxima a 1”. Pero a diferencia de Nazis o Hitler, “Los niños de África” es un argumento que ni siquiera necesita del crecimiento de la conversación para aparecer. Gracias a la gravedad de la situación (de conocimiento general gracias a impactantes fotos como la que está al final del artículo, que contribuyó al suicidio de su autor Kevin Carter) casi cualquier queja o aflicción puede ser respondida con el agudo argumento del sufrimiento infantil en el continente africano:

Declaración: “¡Mi sueldo no me da ya para comer en la calle ni una vez al mes!” Respuesta: “Al menos puedes comer, hay niños en África que no pueden”.
D: “Estuve ahorrando 4 meses para comprarme un Kinect y está agotado”
R: “Tú preocupado/a por eso cuando hay cientos de niños en África que no tienen ni para comer”.
D: “Las chuletas son el mejor tipo de carne”
R: “Espero que las disfrutes, en África hay niños que jamás las probarán”…

Cualquier circunstancia de la vida palidece ante la tragedia de estos niños, como todos estos santurrones hipócritas están dispuestos a recordarte una y otra vez. Y cada vez que lo hacen, hieren la causa de los niños de África más de lo que la ayudan. ¿Por? Varias razones:

1_  No es un argumento real. Cuando alguien usa “Los niños de África” recurre a una falacia de irrelevancia (ignoratio elenchi). Intentar probar que tu punto no es tan importante debido a la gravedad de éste en comparación es algo que no viene al caso ya que la importancia es subjetiva. El hecho que a mí me duela la derrota de los Yankees no significa que me traiga sin cuidado la situación en África, simplemente señala cual es mi prioridad del momento. Sinceramente, yo soy incapaz de sentir pena por la gente de África 24/7. ¿Debería sentirme mal por ello? Ese es el objetivo de ésta falacia, culpa por asociación. Debo sentir culpa porque se demuestra que mis prioridades morales son pobres (argumentum ad hominem). Esto nos lleva a que…

2_ No tiene límites. Supongamos que el argumento es válido y que debo sentirme mal. ¿Dónde debo detenerme? “Mi madre murió el viernes, pero no debo estar triste porque ella vivió mucho tiempo y hay niños de África que viven menos y la pasan peor”.  “¿Por qué debo celebrar mi cumpleaños, o dejar que mis hijos lo hagan, cuando hay niños de África que jamás celebrarán nada?” En sí, debido a la gravedad del asunto, no existe casi ninguna razón para, durante tu vida, sentir alegría (no sería justo) o tristeza (es irrelevante en comparación) ante la situación de los niños de África. Lo único que puedes hacer es dedicar tu vida a mejorar la de ellos, cosa que no siempre es posible porque…

3_ No todos pueden hacer algo al respecto. La mayoría de la gente trabaja a tiempo completo, con el dinero de cada cheque medido y viven diariamente con preocupaciones acerca de su familia, necesidades alimentarias, médicas y rezando para que no pase nada que encarezca más su estilo de vida. Las responsabilidades adquiridas (ante empleadores, subordinados, pareja, hijos, bancos…) hacen que la mayoría de las personas no tengan ni el tiempo ni el dinero para dedicar a causas como ésta. No que haga gran diferencia ya que…

4_ No siempre se puede hacer algo al respecto. Live Aid fue un concierto organizado por celebridades en 1985 cuyo objetivo era combatir la hambruna en Etiopía a través de la recolección de fondos. Aquellos que fueron a los conciertos y los millones de televidentes alrededor del mundo generaron 250 millones de dólares. Y ese dinero terminó matando a casi tanta gente como a la que ayudó. ¿Cómo? Pues gracias a que Live Aid sólo podía enviar dinero a través de ONGs, se tenía que obedecer los lineamientos del gobierno etíope. Eso significó tasas de cambio injustas, impuestos y muchas otras maneras a través de las cuales el gobierno de Etiopía, el autor de la hambruna, terminó con buena parte del dinero. Gracias a esto el gobierno implementó un plan de relocalización de desahuciados desde el sur del país a campos en el norte. Se estima que murió una de cada seis personas que se movilizaron. La situación en África no se debe solo a que gente mala con dinero se niega a ayudar. En muchos casos, gobiernos temerosos de su oposición, racistas (sí, existe el racismo en África, y entre personas del mismo color) o con planes de expansión ahorcan a su propia gente para financiar sus agendas. Darles dinero a éstos gobiernos no salvará a nadie del hambre, simplemente hará que más muertes sean aseguradas. No estoy implicando que todos los esfuerzos sean inútiles, solo que la solución no es algo tan sencillo como algunas personas parecen pensar. Si es que lo piensan, porque la verdad es que en la mayoría de los casos…

5_ Los que te lo dicen son hipócritas. Rara vez he visto que alguien comentando sobre los niños de África pertenezca a UNICEF o a la Cruz Roja Internacional. Debe ser porque ellos pasan la mayoría de su tiempo AYUDANDO en lugar de estar conectados en Facebook acusando a otros de hipócritas o de banales por su apatía. La mayoría de la gente que te critica por ignorar a los niños de África hace tanto como tú por ayudarlos. Incluso si cuestionas el por qué del problema, es probable que te señalen a los supervillanos de turno (gobierno de EEUU, Capitalismo, Globalización, Corporaciones Multinacionales, McDonald’s…) en lugar de informarse de verdad de por qué en África se ha llegado a ésta situación. Sin embargo, todo eso tiene sentido una vez que caes en cuenta de que…

6_ Te lo dicen por la razón equivocada. La verdad es que a aquellos que usan éste argumento les vale un puñado de pelo de perro muerto el destino de la gente que sufre en África. Solo están intentando demostrar que son mejores que tú. Ya sea probando que tienen un mejor orden de prioridades, o ganándote en una discusión o simplemente haciendo que te sientas avergonzado/a de tu banalidad, el objetivo de las personas al hacer éste argumento es quedar como mejores, sin que a nadie le importe en el fondo qué demonios pasa con los africanos.

            Esto último es lo que más me encabrona. Al usar el argumento de “los niños de África” para colocarse a sí mismos en un escalón moral superior al resto de nosotros, los “apáticos”, ésta gente estúpida crea rechazo al tema. Preferimos olvidar todo al respecto que recordar esas expresiones presuntuosas de aquellos que se creen mejores que nosotros simplemente por estar conscientes de ésta tragedia. Ya que la verdadera justicia sería ir por la vida sin disfrutar nada como solidaridad al sufrimiento de ésta gente (ver punto 2), es mejor decidir conscientemente ignorar cualquier mención sobre el problema y desestimar a aquellos que lo traen a colación como gente presumida y adicta a la superioridad moral, incluso si no es el caso. Aquellos que usan el asunto de manera pedante para sentirse mejor de sí mismos matan cualquier oportunidad que tengan los verdaderos activistas de llegar al público.

Así que, la próxima vez que citen a los niños de África simplemente para recalcar que son mejores que aquel superficial compañero de trabajo que se entristece por no poder comprar un carro último modelo éste año, recuerden el daño que le hacen a esa causa, y tengan por seguro que, aunque no los conozca, los odio a todos.

John F

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